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L a P e d r @ d a

El Criterio

Ponerse a disposición de los movimientos populares, no suplantarlos

Ponerse a disposición de los movimientos populares, no suplantarlos Marta Harnecker
Rebelión. 25-11-2003.

1. Hemos dicho en otro lugar que la política es el arte de construir la fuerza social y política que permita cambiar la correlación de fuerzas para hacer posible en el futuro lo que aparece como imposible en lo inmediato. Pero, para lograr construir fuerza social es necesario que las organizaciones políticas expresen un gran respeto por el movimiento popular; que contribuyan a su desarrollo autónomo, dejando atrás todo intento de manipulación. Deben partir de la base de que ellas no son las únicas que tienen ideas y propuestas y que, por el contrario, el movimiento popular tiene mucho que ofrecerles, porque en su práctica cotidiana de lucha va también aprendiendo, descubriendo caminos, encontrando respuestas, inventando métodos, que pueden ser muy enriquecedores.

2. Tienen que sacarse de la cabeza que sólo ellas generan ideas creadoras, novedosas, revolucionarias, transformadoras. Y por ello su papel no es sólo hacerse eco de las reivindicaciones y demandas que vienen de los movimientos sociales, sino que también deben estar dispuestas a recoger ideas y conceptos que irán a enriquecer su propio arsenal conceptual.

3. Tanto los dirigentes políticos como sociales deben abandonar el método de llegar con esquemas preelaborados. Hay que luchar por eliminar todo verticalismo que anule la iniciativa de la gente. El papel de los dirigentes debe ser el de contribuir con sus ideas y experiencias a hacer crecer y a fortalecer al movimiento popular y no a suplantar a las masas.

4. Su función es empujar al movimiento de masas, o quizá más que empujar, facilitar las condiciones para que éste pueda desplegar su capacidad de enfrentarse contra quienes lo oprimen y explotan. Pero sólo se puede empujar si se trabaja hombro a hombro en las luchas locales, regionales, nacionales e internacionales del pueblo.

5. La relación de las organizaciones políticas con los movimientos populares debería ser -entonces - un circuito en dos direcciones: de la organización política al movimiento social y de éste a la organización política. Por desgracia, todavía suele funcionar sólo el primer sentido.

6. Hay que aprender a escuchar y hablar con la gente; hay que poner oído atento a todas las soluciones que el propio pueblo gesta para defender sus conquistar o para luchar por sus reivindicaciones y, a partir de toda la información que se recoja, debemos ser capaces de hacer un diagnóstico correcto de su estado de ánimo, y captar aquello que puede unir y generar acción, combatiendo el pensamiento pesimista, derrotista que también existe.

7. Donde sea posible debemos incorporar a las bases al proceso de toma de decisiones, eso quiere decir que hay que abrir espacios a la participación popular, pero la participación popular no es algo que se pueda decretar desde arriba. Sólo si se parte de las motivaciones de la gente, sólo si se le hace descubrir a ella misma la necesidad de realizar determinadas tareas, sólo si se gana su conciencia y su corazón, estas personas estarán dispuestas a comprometerse plenamente con las acciones que emprendan.

8. Sólo entonces, las orientaciones que se lancen no se sentirán como directivas externas al movimiento y permitirán construir un proceso organizativo capaz de llevar, si no a todo el pueblo, al menos a una parte importante de éste a incorporarse a la lucha y, a partir de ahí, se podrá ir ganando a los sectores más atrasados, más pesimistas. Cuando estos últimos sectores sientan que los objetivos por los que se lucha no sólo son necesarios, sino que es posible conseguirlos -como decía el Che -, se unirán a la lucha.

9. Cuando la gente compruebe que son sus ideas, sus iniciativas, las que están siendo implementadas, se sentirá protagonista de los hechos, y su capacidad de lucha crecerá enormemente.

10. De lo dicho hasta aquí se deduce que los cuadros políticos y sociales que necesitamos para cumplir estas tareas no pueden ser cuadros con mentalidad militar -hoy no se trata de conducir a un ejército, lo que no quiere decir que en algunas coyunturas críticas, pueda y deba hacer un viraje en este sentido -, ni tampoco demagogos populistas -porque no se trata de conducir a un rebaño de ovejas -; los cuadros políticos deben ser fundamentalmente -cómo ya decíamos- pedagogos populares, capaces de valorar las ideas e iniciativas que surgen en al propio movimiento popular.

11. Por desgracia, muchos de los actuales dirigentes se educaron en la escuela de conducir a las masas por órdenes y eso no es fácil de cambiar de un día para otro. Por eso no quiero crear una sensación de excesivo optimismo. La correcta relación de los dirigentes con las bases está lejos de estar resuelta.

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Bibliografía de Marta Harnecker sobre el tema

- La izquierda después de Seattle, Siglo XXI España, 2002.

-La izquierda en el umbral del Siglo XXI. Haciendo posible lo imposible, Publicado en: México, Siglo XXI Editores, 1999; España, Siglo XXI Editores, 1ª ed., 1999, 2ª ed., 2000 y 3ª ed., 2000; Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, 2000; Portugal, Campo das Letras Editores, 2000; Brasil, Paz e Terra, 2000; Italia, Sperling and Küpfer Editori, 2001; Canadá (francés), Lantôt Éditeur, 2001; El Salvador, Instituto de Ciencias Políticas y Administrativas Farabundo Martí, 2001.

-Hacia el Siglo XXI, La izquierda se renueva, Quito, Ecuador, CEESAL, 1991

-Vanguardia y crisis actual o Izquierda y crisis actual, Siglo XXI España, 1990. Publicado en: Argentina, Ediciones de Gente Sur, 1990; Uruguay, TAE Editorial, 1990; Chile, Brecha, 1990; Nicaragua, Barricada, 1990. Con el título Izquierda y crisis actual: México, Siglo XXI Editores, 1990; Perú, Ediciones Amauta, 1990; Venezuela, Abre Brecha, 1990; Dinamarca, Solidaritet, 1992.

Fidel ganó

Fidel ganó Heinz Dieterich
Rebelión

Con la estrepitosa derrota de Estados Unidos en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), en la cual 179 naciones condenaron el bloqueo de Washington a Cuba, terminó una época en las relaciones entre ambos países.

Cuarenta y cuatro años de agresión violenta, que abarcaba la guerra biológica, más de seiscientos intentos de asesinato político del presidente Fidel Castro y una invasión militar, han llegado invariablemente a su fin, gracias a cuatro factores: a) la acertada defensa del proceso, que la vanguardia y el pueblo han sabido desarrollar a lo largo de la lucha; b) la usurpación del Estado imperialista por un equipo gubernamental que es, probablemente, el más inepto de su historia moderna; c) la evolución del sistema global unipolar hacia uno multipolar y, d) la ascendente lucha de los pueblos latinoamericanos que hace vislumbrar un Bloque Regional de Poder (BRP), capaz de enterrar a la Doctrina Monroe.

La noción, de que George Bush podría lanzar sus fuerzas militares en un acto de desesperación electoral contra Cuba, es poco realista, como revelan una serie de variables. El aislamiento mundial del eje neofascista Washington-Tel Aviv es prácticamente total. En el voto de la Asamblea General, Washington contó sólo con el apoyo de Tel Aviv y de las Islas Marshal, y con el abstencionismo de Micronesia y Marruecos.

Cuando el país más poderoso del mundo no logra movilizar más que a dos pequeños Estados terroristas y dos islitas tropicales, con 130,000 y 68,000 mil habitantes cada una, entonces ha sufrido algo peor que una derrota diplomática: se ha convertido en el objeto de carcajadas del mundo entero.

Probablemente, la diplomacia de Bush no conoce el dicho de que "más vale sólo, que mal acompañado", porque entonces se hubiera limitado a votar solitariamente contra Cuba. Pero un Leviatán mundial que, armado hasta los dientes, hace el papel del payaso en el principal foro público de la humanidad, mientras está siendo humillado diariamente en Irak, ya no inspira "terror y miedo" (shock and awe) a nadie, tal como Bush había prometido al inicio de la invasión a Irak.

A Bush le ha llegado el momento de la verdad, de su Vietnam. Cuando, en enero de 1968, la ofensiva del Tet del Movimiento de Liberación Nacional le demostró al mundo entero que Washington no estaba ganando la guerra, la Casa Blanca tuvo que decidir si aumentaba su cuerpo expedicionario de 650 mil soldados a un millón, o si se retiraba.

Aceptar la demanda de los generales de aumentar las tropas de ocupación a un millón, requería la movilización total de la sociedad estadounidense, lo que era política y económicamente inviable. Mantener el nivel de fuerzas, significaba prolongar una guerra que no se podía ganar y cuyos muertos diarios socavaban inexorablemente el fundamento político del gobierno de Johnson.

Ante este dilema, la elite económica decidió actuar. Una delegación del gran capital viajó a Washington, se entrevistó con el presidente Lyndon B. Johnson y le dijo, en pocas palabras, que retirara las tropas de Vietnam y a sí mismo de la Casa Blanca, porque la guerra no podía ganarse a un costo político razonable. Este fue el fin de la guerra de Vietnam y de la carrera política de Jonson.

La situación de Bush evoluciona de manera semejante, aunque todavía no ha llegado al punto de viraje. Actualmente tiene 133,000 tropas en Irak, de las cuales alrededor del 60 por ciento son tropas de apoyo logístico. Las unidades de combate restantes disponen de un personal que oscila en torno a los 55,000 soldados y oficiales. Considerando la necesidad, de que esta fuerza cubra dos turnos de 12 horas, quedan para los servicios de patrullaje y combate en cada turno alrededor de 28,000 militares entrenados para el combate.

Esta fuerza, que apenas alcanza el 70 por ciento de la fuerza policiaca encargada de la seguridad y del orden público en la ciudad de Nueva York, debe pacificar un país de 437 mil km cuadrados, con 24 millones de habitantes, una cultura diferente y una abundancia de armamento para ataques contra las fuerzas de ocupación. Se trata, obviamente, de un escenario de conflicto, en el cual las fuerzas militares de Washington no pueden triunfar.

Al igual que en Vietnam, el tiempo de servicio del personal militar en Irak está limitado, en este caso, a un año. Cálculos del Congreso han demostrado que no se podrá mantener el actual (deficiente) nivel de presencia militar, si no se extienden esos turnos. De hecho, dentro de cinco meses empezaría a reducirse rápidamente el nivel de fuerzas militares estadounidenses disponibles en Irak, hasta llegar a un 30 por ciento de su volumen actual.

Para contrarrestar esa tendencia existen solo dos mecanismos: extender el turno de servicio o convocar a una movilización general de las reservas en Estados Unidos. Ambas medidas son impopulares y, probablemente, políticamente inviables en un año electoral.

La inferencia a que estos datos obliga, es evidente. No sólo la sociedad civil estadounidense y sectores importantes de su elite económica, sino los mismos militares estadounidenses, que están involucrados en dos guerras simultáneas en Afganistán e Irak que no pueden ganar, y que se encuentran ante una potencial situación bélica en la Península de Corea, se opondrían a una nueva aventura armada de los "expertos militares" instantáneos del equipo de Bush, quienes los han metido en la situación actual.

Y si una sociedad destruida como la de Irak ha podido organizar en pocos meses una resistencia armada formidable, la de Cuba sería muy superior, porque está preparada militarmente para la guerra de guerrillas, lo que no fue el caso de Irak, cuyo líder Sadam Hussein siempre ha sido un soberano diletante militar, a diferencia de Fidel Castro que es uno de los mayores estrategas militares contemporáneos.

Para referirnos a una sola de las facetas de preparación de "la guerra de todo el pueblo" en Cuba, puede mencionarse que existe un alto número de tropas especiales para la guerra irregular y un alto número de tiradores expertos. Si en el caso de una agresión de Washington sólo el diez por ciento de estos francotiradores decide disparar, el número de bajas estadounidenses sería casi treinta veces superior al número de bajas fatales que han tenido en Irak. Ningún presidente estadounidense sobreviviría tal debacle.

Finalmente, el aislamiento internacional de Bush respecto a su política de agresión anticubana, se repite dentro de la Unión Americana. En septiembre del año en curso, la Cámara de Representantes votó con una mayoría de 227 diputados contra 188, que se levanten las restricciones a los viajes de ciudadanos estadounidenses a Cuba. En octubre, el Senado votó en el mismo sentido, con una mayoría de 59 senadores a favor de la medida, versus 36 senadores en contra, pese a la amenaza de veto de Bush.

De la misma manera, 29 de los Estados de la Unión Americana han establecido lazos comerciales directos con La Habana, pasando por alto la posición de la Casa Blanca y las presiones de la mafia en Miami.

El conjunto de estos vectores, con una probabilidad que se acerca a la certeza, desplaza a Bush de la direccionalidad de una agresión militar abierta. La política probable del Leviatán no será, entonces, la intervención militar sino la forma de subversión propuesta en el The New York Times, el 25 de octubre, donde un editorial (sic) recomienda que se "trate de anonadar (overwhelm) la isla con una fuerte incidencia americana ---corporativa y cultural--- y con turistas americanos y otros visitantes privados. Este es la estrategia que usamos cuando tratamos de democratizar a otras naciones".

La guerra sigue, por lo tanto, con otros medios. Quiere decir, que el Comandante Fidel y el pueblo cubano ganaron la primera etapa de 44 años de guerra popular prolongada por el socialismo, contra el principal enemigo de la humanidad.

Brindemos por el triunfo de la siguiente etapa: la democracia participativa socialista.

Ernesto Cardenal: Cuba es el único país en rebeldía contra el Imperialismo

Ernesto Cardenal: Cuba es el único país en rebeldía contra el Imperialismo ANSA

Cuba es el "único país en rebeldía contra el imperialismo", dijo en La Habana el poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal, quien pronosticó el nacimiento de una "nueva revolución" a partir del movimiento antiglobalización contra el neoliberalismo.

Tras la caída del socialismo, "vislumbramos con esperanza los albores de una nueva revolución que se viene levantando en toda la Tierra y es la de esos miles de jóvenes convocados (...) para protestar contra la guerra, el neoliberalismo y la globalización y anunciar que otro mundo es posible", afirmó Cardenal.

El ex ministro de Cultura sandinista efectuó estas consideraciones en una conferencia en la institución cultural Casa de las Américas y en posterior contacto con la prensa.

Cardenal se encuentra en La Habana invitado por ese centro, que rinde homenaje a su obra literaria y escultórica en la denominada "Semana de Autor".

La charla se centró en el origen de la vida y la evolución humana y en ella el religioso reiteró su fe en Dios como "única respuesta que doy sobre la vida y más allá de la vida".

Consultado sobre los fusilamientos en abril en Cuba a tres secuestradores, Cardenal cerró filas con la revolución y aunque se dijo contrario a la pena capital se preguntó por qué nadie denuncia las ejecuciones que se realizan en Estados Unidos.

"Si estamos en contra de la pena de muerte estamos en contra de las penas de muerte que está haciendo (George) Bush", añadió.

Cuba es "el único país en rebeldía contra el imperialismo", y por eso "el cerco que le han puesto", dijo Cardenal. La Unión Europea se "plegó al imperialismo, capitalismo, neoliberalismo y a la globalización, que es una sola cosa", añadió.

Cardenal, de 78 años, fue distinguido recientemente en Italia por el presidente Carlo Azeglio Ciampi. Si el reconocimiento hubiese sido entregado por el premier, Silvio Berlusconi, "no lo hubiera recibido", aclaró. (ANSA).

No imponer sino convencer

No imponer sino convencer Marta Harnecker
Rebelión. 17-11-2003

1. Los movimientos populares y, en general, los diferentes actores sociales que hoy están en las principales trincheras de lucha contra la globalización neoliberal tanto a nivel internacional como en sus propios países rechazan, con razón, las conductas hegemonistas. No aceptan la actitud de aplanadora que solían usar algunas organizaciones políticas y sociales que, aprovechándose de ser las más fuertes y acaparando cargos de dirección, pretendían instrumentalizar al movimiento. No aceptan que se intente imponer en forma autoritaria la dirección desde arriba; que se pretenda conducir al movimiento por órdenes por muy correctas que éstas sean.

2. Una actitud hegemonista en lugar de sumar fuerzas produce el efecto contrario. Por una parte, crea malestar en las otras organizaciones: éstas se sienten manipuladas y obligadas a aceptar decisiones en las que no han tenido participación alguna, y por otra, reduce el campo de los aliados, ya que una organización que asume una posición de este tipo es incapaz de captar los reales intereses de todos los sectores populares y crea en muchos de ellos desconfianza y escepticismo.

3. Pero luchar contra el hegemonismo no significa renunciar a luchar por ganar la hegemonía que no es otra cosa que tratar de conquistar, de persuadir a los demás de lo correcto de nuestros criterios y de lo válidas que son nuestras propuestas.

4. Para ganar la hegemonía no se requiere inicialmente ser muchos, basta con unos pocos. La hegemonía lograda por el Movimiento 26 de Julio conducido por Fidel Castro en Cuba, nos parece una prueba suficientemente convincente de esta afirmación.

5. Más importante que crear un poderoso partido con un gran número de militantes es levantar un proyecto político que refleje las aspiraciones más sentidas del pueblo y, por eso mismo, conquiste su mente y su corazón. Lo importante es que su política sea respaldada por las masas, que concite consenso en la mayoría de la sociedad.

6. Hay partidos que se vanaglorian del gran número de militantes que tienen, pero, de hecho, sólo conducen a sus afiliados. Lo central no es, entonces, que el partido sea grande o pequeño, lo que interesa es que la mayoría de la gente se sienta identificada con sus propuestas.

7. En lugar de imponer e instrumentalizar, hay que convencer y sumar a todos los que se sientan atraídos por el proyecto que se pretende realizar. Y sólo se suma si se respeta a los demás, si se es capaz de compartir responsabilidades con otras fuerzas.

8. Hoy, sectores importantes de la izquierda han llegado a la comprensión de que su hegemonía será mayor cuando logren que más gente siga sus propuestas, aunque éstas no aparezcan bajo su sello. Hay que abandonar la antigua práctica equivocada de pretender cobrar derechos de autor a las organizaciones que osan levantar sus banderas.

9. Si se logra conquistar para esas ideas a un número importante de líderes naturales, se asegura con ello que sus ideas lleguen en forma más efectiva a los distintos movimientos populares. Es importante también conquistar para el proyecto a personalidades destacadas en el ámbito nacional, porque ellas son formadoras de opinión pública y serán eficaces instrumentos para divulgar las propuestas y conquistar nuevas adhesiones.

10. Pensamos que una buena manera de medir la hegemonía alcanzada por una organización es examinar cuántos líderes naturales y personalidades han asumido sus ideas y, en general, cuántas personas se sienten identificadas con ellas.

11. El grado de hegemonía alcanzado por una organización política no puede medirse entonces por la cantidad de cargos que se logre conquistar. Lo fundamental es que quienes están en cargos de dirección en las diversas organizaciones y movimientos hagan suyas e implementen las propuestas elaboradas por esa organización, aunque no sean militantes de ella.

12. Una prueba de la consecuencia de una agrupación política que se declara no hegemonista es justamente ser capaz de proponer para los diferentes cargos a los mejores hombres, sean estos de su propio partido o sean independientes o de otros partidos. De las figuras que la izquierda sea capaz de levantar dependerá en gran medida la credibilidad que el pueblo tenga en su proyecto.

13. Por supuesto que esto es más fácil de decir que de practicar. Suele ocurrir que cuando una organización es fuerte ésta tienda a subvalorar el aporte que puedan hacer otras organizaciones y que tienda a imponer sus ideas. Es más fácil hacer esto que arriesgarse al desafío que significa ganar la conciencia de la gente. Mientras más cargos se tiene, más atento hay que estar de no caer en afanes hegemonistas.

14. Por otra parte, el concepto de hegemonía es un concepto dinámico, la hegemonía no se gana de una vez y para siempre. Mantenerla es un proceso que tiene que ser recreado permanentemente. La vida sigue su curso, aparecen nuevos problemas, y con ellos nuevos retos.

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Bibliografía de Marta Harnecker sobre el tema

- La izquierda en el umbral del Siglo XXI. Haciendo posible lo imposible, Publicado en: México, Siglo XXI Editores, 1999; España, Siglo XXI Editores, 1ª ed., 1999, 2ª ed., 2000 y 3ª ed., 2000; Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, 2000; Portugal, Campo das Letras Editores, 2000; Brasil, Paz e Terra, 2000; Italia, Sperling and Küpfer Editori, 2001; Canadá (francés), Lantôt Éditeur, 2001; El Salvador, Instituto de Ciencias Políticas y Administrativas Farabundo Martí, 2001.

- Hacia el Siglo XXI, La izquierda se renueva, Quito, Ecuador, CEESAL, 1991

- Vanguardia y crisis actual o Izquierda y crisis actual, Siglo XXI España, 1990. Publicado en: Argentina, Ediciones de Gente Sur, 1990; Uruguay, TAE Editorial, 1990; Chile, Brecha, 1990; Nicaragua, Barricada, 1990. Con el título Izquierda y crisis actual: México, Siglo XXI Editores, 1990; Perú, Ediciones Amauta, 1990; Venezuela, Abre Brecha, 1990; Dinamarca, Solidaritet, 1992.

CITA EN LA ONU: BLOQUEO CONTRA CUBA.

CITA EN LA ONU: BLOQUEO CONTRA CUBA.
Lisandro Otero
2003-11-04


Hoy tuvo lugar en Naciones Unidas una nueva votación sobre el bloqueo que Estados Unidos mantiene contra la pequeña isla hace más de cuarenta años. Una vez más ganaron por abrumadora mayoría quienes se oponen a la tentativa de estrangulamiento. El acoso ha tenido como consecuencia una escasez generalizada de ciertos productos, algunas penurias, cierta insatisfacción en una parte de la ciudadanía. Pero lo cierto --y ello puede comprobarlo cualquier visitante que se pasee libremente por el país--, es que la inmensa mayoría de la nación apoya el proceso revolucionario.

¿Cómo es posible que no se haya caído un gobierno donde no pueden comprarse ilimitadamente los productos suntuosos de la sociedad de consumo? ¿Cómo es posible que las masas no hayan salido a la calle en masivas manifestaciones –como ocurrió en Bolivia--, pidiendo la renuncia de sus dirigentes? El secreto de esta perdurabilidad del castrismo es muy sencillo: la nación cubana desea sobrevivir la tentativa de aniquilamiento que han desatado en Washington por haber cometido el pecado de salirse de la órbita de los dóciles corderos latinoamericanos que doblan el espinazo ante cada orden del imperio.

Durante muchos años, siglos diría, Estados Unidos ha ambicionado tragarse a la isla que se asoma junto a sus fronteras del sur. Algunos oligarcas y pensadores han argumentado la necesidad de una anexión a la vecina y poderosa nación. Pero otros muchos, entre ellos el paradigmático José Martí, se opusieron a ello. Varias guerras de independencia, toda una cultura de fuerte raíz nacionalista (narradores, poetas, filósofos, héroes militares) han argumentado durante más de una centuria a favor de una imprescindible soberanía. Todo ello ha calado muy hondo en la conciencia de los cubanos durante varias generaciones.

Hoy, quienes desean esa anexión han emigrado a Estados Unidos y desde allá continúan sus intentos de pegar la isla al continente, convirtiéndola en un apéndice vasallo y desprovisto de idiosincrasia. Fidel Castro es el líder que ha sabido asumir ese legado de emancipación, libre albedrío y autonomía nacionalista. Por ello es que tiene legiones de fieles discípulos, adeptos y admiradores, no sólo en Cuba. Solamente una voluntad diamantina, pétrea, indestructible, como la de Fidel Castro, ha sabido soportar durante tantos años el embate persistente del imperio. Un pueblo como el cubano, que a lo largo de su historia ha dado tantas muestras de firmeza y cohesión, ha podido soportar las consecuencias de esta guerra económica, política y militar.

Una compleja urdimbre de resoluciones y decretos estadounidenses arman el tinglado envolvente del bloqueo. El monto total de los daños causados asciende a 72 mil millones de dólares. Leyes como la Helms Burton y la Torricelli se erigen como un serio obstáculo a cualquier intento de allanar el enfrentamiento. Los exiliados de Miami, si bien han recapacitado y se muestran más razonables y conciliatorios en algunos de sus sectores, en general no abandonan las posiciones emocionales, iracundas y vengativas.

El derrumbe de la Unión Soviética, tras el intento de reforma de Gorbachov, planteó la necesidad de nuevas vías. Cuba quedó sin el apoyo solidario que permitía el sostén de una estructura de beneficio social. El gobierno cubano no ha abandonado sus alcances en materia de educación, cultura, salud pública, adelantos científicos y deportivos, y ha manifestado que no permitirá que el país se convierta en un coto de la economía privada y el ruinoso neoliberalismo.

Cuba es el último experimento de la izquierda latinoamericana, el último eslabón de una larga cadena de revoluciones que comienzan con la sublevación de los esclavos de Santo Domingo en 1791. Habría que preguntarse si las naciones americanas van a dejar extinguirse el último escudo, la última rebelión, si permitirán que se borre la huella postrera de la sangre derramada. La caída de Cuba, por poco probable que pueda parecer, marcaría la liquidación de doscientos años de esfuerzos de supervivencia de la identidad latinoamericana. De ahí la importancia de apoyarla, alentar sus esfuerzos de sobrevivencia y permitirle que siga ondeando su bandera en un mástil inasequible, íntegro y emancipado.

XXV ASAMBLEA INTERNACIONAL DE LA CONFERENCIA LATINOAMERICANA DE CIENCIAS SOCIALES

XXV ASAMBLEA INTERNACIONAL DE LA CONFERENCIA LATINOAMERICANA DE CIENCIAS SOCIALES NECESIDAD DE RENOVAR LOS CONOCIMIENTOS SIN DEPENDER DE LA METRÓPOLIS

Aldo Madruga y Joaquín Rivery Tur

El Comandante en Jefe Fidel Castro asistió anoche a la conferencia ofrecida por el doctor Robert Dahl, de la Universidad norteamericana de Yale, quien disertó sobre las Políticas democráticas en las naciones avanzadas, un tema que suscitó polémica en el auditorio por la definición de democracia que empleó.

Fidel conversa con el académico norteamericano Robert Dahl y otros participantes.

En horas de la tarde, se produjo en el evento que sesiona en el Palacio de las Convenciones de la capital, un consenso en que la renovación en el campo de los conocimientos de los países subdesarrollados hay que buscarla por la vía del intercambio entre los investigadores del Sur y evitar la dependencia de las fuentes que provienen de los países industrializados, muchos de ellos antiguas metrópolis coloniales.

Los participantes en el taller Cooperación interregional Sur-Sur en las Ciencias Sociales, representantes de Asia, África y América Latina, expositores y comentaristas, coincidieron cuando señalaron que las investigaciones fundamentales sobre los países pobres están hechas por especialistas del Norte, lo que conduce a tener que partir, para las búsquedas propias, de conceptos y valores que no son los de nuestras sociedades.

Las exposiciones de Musa Abutudu, de la Asociación Africana de Ciencia Política, de Sudáfrica; Edgardo Lander, de la Universidad Central de Venezuela, y Mohd Kamarulnizam, de la Universidad Kebangsaan, de Malasia, sobre estos temas provocaron comentarios entre los asistentes que prácticamente devinieron ampliaciones de las ponencias originales.

Entre los conceptos manejados estuvo el de que la violencia étnica en África no se puede analizar fuera del marco de las condiciones que impone el neoliberalismo y los científicos sociales deben ir a las causas más profundas que se encuentran en la época del colonialismo, al tiempo que se recalcaba que la gran mayoría de la humanidad es convertida en un objeto del conocimiento por la minoría desarrollada, generalmente occidental, blanca y de clase alta, que es la que maneja las investigaciones sociales.

De esa forma, expresó el venezolano Lander, los modelos de Occidente se han impuesto en el Sur para convertirlos en seguidores coloniales de ese pensamiento, y eso, realmente, ha sucedido en América Latina, África y Asia, porque las fuentes que se emplean están impresas fundamentalmente en el Norte y no en la misma nación investigada.

Esta colonización del pensamiento fue ilustrada también por una delegada cubana que recordó que en Argentina, un profesor universitario recibe cinco puntos en su progresión académica si publica un libro en América Latina, pero obtiene 20 puntos si lo hace en Estados Unidos.

Ayer se sometió a consideración de la XXI Asamblea General del Consejo Latinoamericano sobre Ciencias Sociales (CLACSO), la solicitud de cuatro instituciones cubanas como nuevos miembros, las cuales fueron aprobadas.

Ellos son los centros de Estudio de Superación de Posgrado de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC), el de América (CEA), Estudios Martianos (CEM) y el Departamento de Historia de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana.

Hasta ahora integran el CLACSO por Cuba los centros de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, el de Investigación y Desarrollo de la Cultura Juan Marinello, el de Estudios sobre Asia y Medio Oriente, la Organización No Gubernamental Memoria Popular Latinoamericana (MEPLA) y el Instituto Nacional de Investigaciones Económicas.

La asamblea general de esta organización continuará hoy jueves sus sesiones que abarcan la elección de un nuevo Secretario Ejecutivo y acordar qué país será la sede de su XXII Congreso.

FRAGMENTOS DE LA CONFERENCIA DE CHOMSKY EN CLACSO:

FRAGMENTOS DE LA CONFERENCIA DE CHOMSKY EN CLACSO: LA LÓGICA DE LA DOMINACIÓN IMPERIAL ES LA MISMA.
Noam Chomsky

Cubadebate
2003-10-29



Fragmentos de las respuestas de Noam Chomsky a los asistentes a su conferencia “Dilemas de la dominación”, impartida en la XXI Asamblea del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, en La Habana, Cuba, el 28 de octubre del 2003.

En 1961, la CIA advirtió y cito: “la gran influencia de Castro no es una función de poder cubano, pero surge del hecho de que las condiciones socioeconómicas en América Latina hacen que la gente quiera oponerse a la autoridad y quiera los cambios radicales”.

Cuba era un modelo en ese sentido. El asesor de Kennedy presentó un informe sobre América Latina diciendo que había preocupación ante la idea de Castro de asumir los asuntos nacionales en sus propias manos, y que los peligros para EE.UU. eran particularmente grandes cuando la distribución de las tierras y otras formas de riqueza favorecieran a la clase pobre. El Departamento de Estado señaló que el mayor peligro que enfrentaban con Castro era posibilidad de resistencia de su régimen.

Entre los movimiento izquierdistas de muchos países latinoamericanos el hecho sencillo es que Castro representa un desafío exitoso ante los Estados Unidos y en contra de una política norteamericana que ha durado medio siglo. No se trataba solo de un fenómeno puro de Guerra Fría y de defensa ante los rusos. Se trataba, sencillamente, la idea de resistencia del régimen de Castro era inaceptable.



LA LÓGICA DE LA DOMINACIÓN IMPERIAL

Es una expresión dela lógica de distintas formas de poder y autoridad. El capitalismo es una de ellas pero no la única. Hay otras formas de poder y autoridad que tiene la misma exigencia expansionista, que se plantea en términos de dominación o subordinación. El capitalismo, como el que tenemos hoy, tiene mantiene las esencias de sus antecesores: trata de acabar con lo que no esté de acuerdo con él.

Nacionalmente trata de acabar con la vida independiente y las aspiraciones de la población, e internacionalmente, intenta acabar con cualquier desafío exitoso a su autoridad. Pero no tiene que ser tolerado eternamente; puede ser socavado en los propios países imperiales. Hay medidas potentes en este sentido que tienen grandes efectos, como hubo en otras épocas. También puede ser modificado, socavado. Esto puede suceder nuevamente.

En Estados Unidos, los movimientos populares que se desarrollaron en un decenio de lucha pudieron derrocar el sistema, hacerle frente y derrotarlo. No pudieron, aunque sí desde el punto de vista político si.

La situación política del gobierno de Bush es muy frágil porque llegó al poder con pocos miles de votos de diferencia y la mayoría de los estadounidenses se oponen a sus medidas, como el gran aumento en el gasto militar hasta el recorte fuerte en los impuestos que benefició a los ricos. En Brasil, donde un movimiento popular y de derechos humanos ha colocado en la presidencia a un dirigente de izquierda, es un país más democrático que Estados Unidos, donde hacen falta cantidades masivas de dinero para participar en las elecciones, que son ganados por grupos de inversores.

Hay una gigantesca concentración de capital, abrumadora, que se percibe en la televisión, en la propaganda y esta es una razón por la que es probable que Bush gane las próximas elecciones. Incluso a pesar de que es muy impopular. Sencillamente ellos no se pueden imaginar en una competencia y los competidores deben ser también respaldados por grandes sumas de capital.

De modo que las fuerzas sociales tienen mucho activismo y participación en todas las esferas. Más que en cualquier otro período de la historia norteamericana. Recuerden que la oposición contra la guerra de Irak fue mucho mayor que cualquier otra manifestación de resistencia que haya pasado en la historia americana o europea. Nunca se había visto tantas protestas masivas antes de que se iniciara oficialmente una guerra.

En el caso de la guerra de Vietnam, por ejemplo, la oposición apareció cuando ya se había llevado a cabo, incluso cuando Vietnam del Sur ya había sido destruido. En esta ocasión las protestas fueron antes de la guerra y esto demuestra cambios en la conciencia, en la participación, en el movimiento de justicia social.

Sin embargo, Estados unidos es un país muy difuso. Hay muy poca intercomunicación. Las personas de una parte del pueblo no saben de la otra parte. De modo que una manifestación de resistencia a gran escala es muy sustancial, pero en términos de unión es muy débil. Esto puede cambiar y si es asì, puede pasar algo que llegue al nivel de democracia brasileña con movimientos sociales que a gran escala que puedan entrar directamente en la lucha política. Pero esto no va a ser posible en EE.UU. por el momento.



AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

La influencia y el dominio estadounidense , no era una amenaza militar obviamente, pero era la amenaza de la independencia, del desarrollo exitoso que Kennedy tomó con gran seriedad y por eso Cuba se vio atacada, por eso hubo una dictadura militar en Brasil, etc.

Esto continuó en todo el decenio de los ochenta. Se concentró hacia Centroamérica, que estaba en una etapa turbulenta debido a los movimientos populares, la iglesia. Se había involucrado en la opción preferencial para los pobres y se convirtió en un importante enemigo para Estados Unidos. Entonces hubo estos ríos de sangre en Centroamérica para tratar de reprimir esto. Deben estar conscientes de cómo esto se percibió. Por ejemplo, la Escuela de las Américas que formó a los oficiales latinoamericanos para cumplir con sus deberes.

En el noventa ya la amenaza se había limitado y coincidió con el colapso de la Unión Soviética, pero este proceso no tuvo nada que ver con lo que concibió para la región. La caída de la URSS sencillamente fue algo que aconteció en paralelo, Ahora la región andina también se encuentra en una época turbulenta: Bolivia, Venezuela, hay preocupación acerca del Brasil ya que es una gran potencia.

El gobierno de Bush considera que puede ser controlada por mecanismos neoliberales, pero toda la región supone una gran preocupación para Estados Unidos y es por eso que ha ubicado aquí más fuerzas militares que las que jamás haya tenido antes en América Latina. Yo infiero que, si la invasión a Iraq hubiera tenido el éxito que ellos esperaban –con un rápido control y la imposición de un régimen “democrático”-, hubiera sido muy probable que el siguiente objetivo militar de Estados Unidos habría estado en la región andina.

Me parece que la principal división de los que conforman la política estadounidense se refiere a que si uno debe contener esta amenaza a través de mecanismos neoliberales, estrangulación o destrucción, o si uno debe recurrir a los mecanismos militares para hacer esto. Esto es la división y ahí es donde el espectro se divide, entre la administración Bush y sus críticos. Pero ese es un espectro muy estrecho y rápidamente puede pasar de una posición a la otra.

Por ejemplo, Kennedy, que era en el extremo cuidadoso, fue uno de los más violentos y agresivos con respecto a América Latina. Por lo tanto, el espectro es estrecho y las políticas cambian bajo una evaluación táctica, pero el pensamiento fundamental es que aplastar cualquier desafío popular, a cualquier precio. Por supuesto, ahora no se puede hacer lo mismo que se hacía hace 20 años. Nadie piensa en un golpe militar en Brasil, porque la población no lo aceptaría. Es decir, hay desafíos, restricciones y cambios pero el pensamiento básico del poder norteamericano es y seguirá siendo el mismo

XXV ASAMBLEA INTERNACIONAL CLACSO: DENUNCIAN ESTRATEGIA DE EEUU PARA DOMINAR EL MUNDO

XXV ASAMBLEA INTERNACIONAL CLACSO: DENUNCIAN ESTRATEGIA DE EEUU PARA DOMINAR EL MUNDO Joaquín Rivery Tur y Aldo Madruga.
Granma.

Asistió Fidel a la conferencia del filósofo estadounidense Noam Chomski y al taller Estados y sociedades africanas, asiáticas y latinoamericanas en crisis. El fracaso de la economía de mercado fue total en la región, expresó Atilio Borón, secretario ejecutivo de CLACSO

Noam Chomsky, el destacado filósofo norteamericano, profesor del Instituto Tecnológico de Massachussets, desnudó anoche toda la política reaccionaria del Gobierno de George Bush en una conferencia magistral pronunciada en la XXV Asamblea del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), denominada Dilemas de la dominación.

Chomsky, en presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro, se refirió a cómo el Gobierno norteamericano manipuló a la población de su país para poder desatar la agresión y posterior ocupación de Iraq, basándose en la práctica de que una mentira repetida se convierte en verdad.

El conocido académico norteamericano destacó todos los pasos dados por Washington para lograr el dominio unipolar del planeta, no solo con la adopción de las llamadas agresiones preventivas, que puede determinar arbitrariamente para cualquier lugar del Tercer Mundo, sino con una serie de eslabones como el abandono de los principios de un espacio cósmico pacífico, la renuncia al tratado de prohibición de armas biológicas, la no firma del Protocolo de Kioto y otras acciones que lo caracterizan.

La estrategia de seguridad nacional adoptada por Bush ha provocado escalofríos en todo el mundo, dijo, y en los principales periódicos se han publicado artículos sobre el peligro que constituye para el mundo la extensión de las armas de exterminio masivo.

El académico advirtió que antes de la guerra contra Iraq hubo alertas sobre que ella traería un incremento del terrorismo, pues los débiles pueden recurrir a determinadas armas de exterminio masivo y a la violencia, pero Estados Unidos no hizo caso.

Parte de todo el diseño del actual Gobierno es también la reducción de los impuestos y aumento de los gastos militares a costa de aumentar el déficit fiscal y reducir las asignaciones a los programas de carácter social. Añadió que no se puede olvidar que la manipulación de la opinión pública fue algo que funcionó durante los 12 años de los gobiernos de Ronald Reagan y Bush padre.

En horario de la tarde, Atilio Borón, secretario ejecutivo de CLACSO, al exponer los problemas de América Latina en el taller sobre las crisis que reinan en el Tercer Mundo, señaló que la implantación del neoliberalismo en América Latina fue un verdadero desastre para las grandes masas de población de la región y llevó casi a la satanización y destrucción del Estado. En su análisis aportó datos de cómo la política neoliberal fracasó rotundamente y las reformas salvajes que se implantaron: "a) no lograron promover un crecimiento económico estable; b) no lograron aliviar la situación de pobreza y exclusión social que prevalecía en nuestra región como producto del desplome del modelo de industrialización sustitutiva de importaciones y la crisis de la deuda; c) lejos de fortalecer las instituciones democráticas y su legitimidad popular, este modelo tuvo como consecuencia debilitarlas y desprestigiarlas hasta un nivel sin precedentes en la historia latinoamericana".

Por su parte, el doctor Samir Amin, de Egipto, al enfocar las crisis hizo énfasis en explicar los problemas de la modernidad, que, a su juicio es necesario transformar, porque no ha llegado al fin de su desarrollo ni estamos al final de la historia, y tratar de eliminar la desigualdad sin tocar la diversidad. Sería la creación de una nueva cultura política que integre las diversidades de las culturas, y rechazó la modernidad del capitalismo, porque queda reducida a los lemas de "libertad más propiedad" y "no igualdad". Debemos buscar la modernidad de un futuro socialista para toda la humanidad, afirmó.

La siguiente intervención fue del doctor Xu Shicheng, de China, quien se refirió a que en su país se discute bastante del nuevo imperio y la nueva hegemonía.

En su concepción, en Estados Unidos ha surgido la teoría del Nuevo Imperio, una estrategia que parte de los intereses propios de ese país y aboga por transformar el mundo a su favor, una nueva estrategia en la que Washington está menos ligado a sus socios y a las instituciones multilaterales, y puede tomar decisiones arbitrariamente para tratar de mantener un mundo unipolar sin competencias.

Ayer funcionaron varios talleres, grupos de trabajo y paneles para analizar temas como Hegemonías y emancipaciones, Crisis y alternativas políticas en América Latina, Impacto regional del conflicto colombiano y otros.

En el horario matutino, se debatió sobre los nuevos movimientos sociales y el replanteo de los conceptos de democracia y sociedad civil a la luz de los desbordamientos populares, que ya no solo reclaman un espacio político en sus respectivas naciones, sino que lo toman y se convierten en vigorosas alternativas.

Catedráticos y filósofos de Argentina, Malasia, México, Colombia, Guinea y Guatemala subrayaron el papel de los movimientos populares ante la expoliación desmesurada, implícita en las ideas que sobre desarrollo enarbolan los grandes centros financieros internacionales y los ideólogos al servicio de estos intereses.